Eran las 8:00 de la noche en Meiller y Adam, poeta apasionado, había salido de su casa a recorrer caminando las frías y solas calles de la ciudad, buscando la inspiración que hacia dos años había perdido invadido por la profunda tristeza de ver partir a la mujer que en sus sueños y mas grandes deseos estaba dibujada como la que seria su esposa. Aaleyah, era el nombre de aquella morena que había llegado al país impulsada por el amor a la música, a su ibn (hijo), el saxofón que la acompañaba siempre y el cual la hacia parte de un cuarteto llamado Moon Jazz que amenizaba las noche de la ciudad con sus melodías desde un pequeño bar ubicado al norte de Meiller. Allí noche tras noche llegaba Adam, el poeta, acompañado de su fiel amigo Cristopher un periodista preocupado por la problemática social que vivía la ciudad debido a la inminente discriminación racial y que por lo mismo había decidido sensibilizar a la población a través de su profesión, pues estaba en búsqueda de un caso que le aportara las herramientas necesarias para lograr tal fin. En este bar se reunían estos dos amigos para tertuliar, sin embargo, la motivación de Adam fue enfocándose a medida del tiempo en la conquista de aquella morena de la cual solo conocía su nombre y el color de sus ojos, debido al contacto que hacían ambos de vez en cuando.
-Aaleyah!-, se animó a llamarla una noche. Acercándose Adam titubea al hablar, ni el mismo entiende lo que esta haciendo, aun así decide felicitarla por su talento, titubea una vez más, se presenta, abre su boca y le pide sentarse mañana con el a compartir un café. Aaleyah con una sonrisa en su rostro parece estar de acuerdo, pero Adam necesita estar seguro por lo que con un gesto de interrogante casi levantando su ceja espera la respuesta, Aaleyah dice si. Adam toma su mano, es muy suave pensó, la abre y deja en ella un papel, era un poema, una de sus creaciones mas recientes inspirado en ella, ambos hacen contacto visual y sienten que se conocen de tiempo atrás, probablemente durante estos años han podido descubrirse el uno al otro, aun sin intercambio alguno de palabra, el solo mirarse ha despertado simpatía y gusto, ambos lo saben, ambos lo sienten. Después de este momento, Adam no sabe si acercarse a despedirla con un beso, o tal vez con un abrazo...mientras el piensa que hacer, Aaleyah toma su mano y le sonríe,-Hasta mañana- dice.
Adam corrió hacia Cristopher, le contó lo sucedido, estaba feliz, esa noche se fue a su casa y no pudo dormir, pensando en la ropa que llevaría, en los zapatos que se pondría, en el corte de cabello que tenia que adelantar y en el poema y las flores que debía preparar, hasta en las palabras que diría, así estuvo todo el día, contando los minutos para el tan esperado encuentro. Por el lado de Aaleyah no fue diferente, estaba nerviosa y ansiosa.
Eran las 7:00 de la noche y Aaleyah ya estaba en el bar interpretando su ultima canción, mientras Adam en la primera mesa, solo por primera ves en dos años la contemplaba si parpadear. Al terminar Aaleyah con un gesto parecido al que por casi dos años los comunicó, le pide esperarla.
Eran las 7:45 y Aaleyah aun no aparecía, Adam estaba preocupado, pensaba que tal vez lo que el había sentido la noche anterior solo venia de el, espero y espero, hasta que no aguanto mas, se levanto de la mesa, llamo a Cristopher y le contó lo que estaba pasando, su amigo le recomendó preguntar antes de pensar en cualquier cosa. Fue así como llamó a uno de sus compañeros de banda y le pregunto si había visto a Aaleyah, el le dice que ha tenido que huir por la parte trasera del bar debido a la llegada de un grupo de jóvenes que querían hacerle daño por su condición racial. En ese momento Adam comienza a entender la situación y recuerda que en varias ocasiones la vio salir repentinamente aun sin haber culminado su presentación. Adam insistió esa noche hasta obtener el número telefónico de Aaleyah, llego a su casa y pensó en llamarla, sin embargo decidió hablar de nuevo con Cristopher quien tenia un profundo interés por este tipo de casos, de igual forma sentía que podría ayudarle de esta manera, Cristopher le pidió ponerse en contacto con ella lo mas pronto y comentarle sus deseos, Adam estaba de acuerdo, por lo que tomó el teléfono, cuando ya estaba a punto de colgar se escucho una dulce voz que dijo: -Alo-. Adam enmudeció por unos segundos. Ella dijo: -Adam, ¿eres tu?-, el respondió: -Si, soy yo, solo quería saber como estabas, ya me entere de lo que sucedió, quiero ayudarte, te quiero...-, Aaleyah dijo: -Yo también te quiero...- enmudeció y soltó en llanto. Adam se frota su cara, esta preocupado, se siente impotente, sabe que las circunstancias por las que esta pasando Aaleyah son duras, pues la discriminación ha aumentado tanto en este año que numerosos grupos han surgido para atacar y violentar a estas personas. -Aaleyah, ¿estas ahí? ¿Puedo visitarte?- , Aaleyah responde con un tono débil -Si, ven estoy en la calle Phenix en la casa número 77, quiero contarte muchas cosas. Así terminó la llamada.
Eran las 3:00 de la tarde y Adam se encuentra frente a una hermosa casa, que debido a su arquitectura parece ser un centro de terapia espiritual. Adam toca la puerta y le abre un monje Zen, Ian es su nombre, lo saluda y lo acompaña hasta la sala principal, allí esta Aaleyah frente a un piano, sigilosamente se acercó toco su hombro, ella volteó inmediatamente, lo abrazó y le pidió sentarse junto a ella. Adam quería saber quien era ese hombre y por que vivía ella en ese lugar, Aaleyah le recordó que en la conversación de ayer le había dicho que quería contarle muchas cosas, así que era momento de comenzar.
El día estaba lluvioso, los árboles se movían con cierta violencia, a causa del fuerte viento, Aaleyah contaba a Adam todo lo que le había tocado vivir desde su llegada, le contó que cada vez que tenía problemas se refugiaba en la casa de su amigo Ian, quien durante su tiempo de estadía, le ayudaba a relajarse y a soportar con entereza las aflicciones, aunque esta vez Aaleyah ya no aguanta mas sufrimiento y humillaciones, le cuenta a Adam que piensa marcharse a su país, en ese momento, Adam se pone en pie y le ruega que se quede y que le da la oportunidad de ayudarla, es ahí cuando le comenta los planes de su amigo Cristopher a lo que ella después de tanta insistencia respondió estar de acuerdo. Por unos minutos, ambos quedaron en silencio, solo comparten miradas Adam sacó de su bolsillo un cuaderno donde durante todo este tiempo ha plasmado los poemas que pensando en ella ha escrito, se lo entrega, ella se toma unos minutos para leerlos, mientras Adam la contempla. Al terminar de leer, se escucho un si y en ese mismo instante entra Ian, quien avisa a Aaleyah que ya es hora de despedirse.
Aaleyah se pone en pie y saca de uno de los cajones de la mesa de centro una hoja arrugada y amarillenta en la que decía: Te he amado todas estas noches... lo abraza y le da un suave beso en su boca, Adam quedó pasmado, la tomo de la mano y la beso, agradeciéndole por su decisión.
Son las 7:30 de la noche, Adam camina hacia su casa, esta vez la acompaña una sonrisa al notar que en el papel que le entregó Aaleyah el también era protagonista. Al llegar a casa inmediatamente corrió al teléfono a llamarla. Ese día ambos eran felices, hablaron por horas y acordaron verse al día siguiente, esta vez para almorzar.
Eran las 12:30 del día lunes y Aaleyah toca a la puerta, estaba preciosa, sus ojos eran brillantes aunque aun se notaba agobiada por su situación, se sentaron a la mesa e intercambiaron palabras, hablaron de la historia de los dos y de ese amor que creció, cuando Adam se disponía a servir el vino, llegó Cristopher, quien hablaría con Aaleyah con el fin de preparar su reportaje.
Pasaron los mese y Aaleyah había tenido que alejarse de la vida social, no volvió al bar ni a la universidad, solo Cristopher y Adam la visitaban, Cristopher terminó su trabajo y prometió ayudarla, mientras tanto Adam se enamoraba mas y mas de la mariposita que un día se poso en su vida y no quiso volar jamás.
Con el tiempo este amor se consolido, compartían muchas cosas, ambos amaban el arte, por lo que disfrutaban pintar y escuchar música. Aun cuando las cosas en la ciudad no mejoraban Aaleyah quiso salir un rato a caminar por lo que le insistió a Adam hasta que lo convenció, fue así como una noche, tomados de la mano fueron apedreados por unos hombres que vociferaban sus pugnas de "limpieza social". Adam tomo un taxi la cargo y la llevó hasta su casa donde sanó sus heridas, Aaleyah lloraba desenfrenadamente, más que de dolor por las agresiones, era de sentir cerca su separación de Adam. Esa noche Adam veló su sueño, la acarició hasta que parecía estar dormida, se levantó y limpió sus heridas lamentándose silenciosamente hasta que en su pecho quedo dormido. Aaleyah se dio cuenta de lo sucedido, así que tomó una hoja y escribió: TE AMARE POR LA ETERNIDAD, TENGO QUE PARTIR PERO DONDE ESTE TE RECORDARE. NO ME OLVIDES. TE AMO. Aaleyah. Le besó al frente y se marchó.
Al amanecer Adam lo primero que ve es la nota a un lado de su cama, ya se lo imaginaba, grito desde su interior y duro semanas sin salir de su casa, sin atender el teléfono, Cristopher preocupado, pidió las llaves de su apartamento, y entró. Al llegar ahí, Adam estaba acostado en su sofá, estaba demacrado, conservaba aun en su mano la nota de despedida, Cristopher la leyó y lo consoló. Pero Adam continuaba muy triste, le dolía el corazón, no volvió a escribir y solo salía al bar, guardando la esperanza que ella algún día llegara allí.
Su amigo en todo este tiempo publicó su reportaje, que debido a su profundidad fue conocido en gran parte del país, fue así como viajó a varias ciudades al lado de Adam buscando sensibilizar a la sociedad, y si que lo logró, a el se unieron políticos y músicos que se apersonaron de la terrible crisis social que vivía el país, todos comenzaron a trabajar en pro de la igualdad, los medios, la iglesia y personas del común hacían parte del cambio y la revolución que anhelaba la comunidad. Sin embargo pasaban los mese y Aaleyah no regresaba.
Era 7 de julio hacia dos años había partido, cuando un día a las 8:00 de la noche después de recorrer caminando las frías y solas calles de la ciudad, buscando la inspiración que hacia dos años había perdido invadido por la profunda tristeza de ver partir a la mujer que en sus sueños y más grandes deseos estaba dibujada como la que seria su esposa, sentado en una silla del parque central sintió caer una hoja seca sobre su hombro, esta hoja decía: Te lo dije, TE AMARE POR LA ETERNIDAD, Y TE RECORDARE DONDE SEA QUE ESTE.
Adam comenzó a temblar, volteó y no vio nada, paso sus manos por sus ojos pensando en que había sido una visión, pero NO, el mensaje seguía ahí en esa hoja seca, de repente siente una respiración que no es la suya, da vuelta y era Aaleyah, la mujer que había esperado por tanto tiempo ya estaba a su lado.